|
El mes pasado resultó
ser el de mayores incrementos en los precios en los
últimos 10 años. La inflación de 0,48 por ciento
obedece al encarecimiento del transporte y de nuevo
a la escalada que registran los alimentos.
El primer rubro aumentó
0,89 por ciento y coincide con los ajustes
adicionales en los combustibles. Cabe recordar, por
ejemplo, que la gasolina está subiendo a razón de
125 pesos mensuales y eso explicaría los aumentos en
tarifas de transporte urbano y la movilización en
carro particular.
La comida también siguió subiendo de precio. La
inflación de alimentos en julio fue de 0,74 por
ciento y en su orden los productos con mayores alzas
fueron cereales y panadería con 5,63 por ciento,
hortalizas y legumbres con 4,47 por ciento, frutas
con 2,90 por ciento, lácteos, grasas y huevos con
0,51 por ciento y pescado y otras de mar con 0,50
por ciento.
Por ciudades, Cali, Medellín, Montería y Cartagena
resultaron las más fuertemente golpeadas por los
aumentos de precios. En esas capitales, la inflación
aumentó entre 0,5 y 0,6 por ciento, siendo la
capital del Valle del Cauca la de mayor variación.
Bogotá también estuvo por encima del promedio
nacional en materia de Índice de Precios al
Consumidor (IPC). En la capital la inflación marcó
en julio 0,51 por ciento y quedó entre las cinco
ciudades de mayor inflación.
Neiva, Bucaramanga y Cúcuta, fueron las ciudades con
más baja inflación durante el último mes. Cabe
anotar que en los santanderes los costos de los
combustibles son notablemente inferiores que en el
resto del país y esa variable cuenta a la hora de
medir el resultado del IPC.
Preocupación del Emisor
Pocas horas antes de conocer estos resultados, el
Banco de la República había advertido sobre los
peligros de que se prolonguen las presiones y que el
problema se convierta en una nociva espiral
inflacionaria.
Tanta es la preocupación, que el gerente del Emisor,
José Darío Uribe, anticipó 15 días la entrega del
informe trimestral sobre inflación. En su
acostumbrada exposición televisada, el funcionario
aprovechó para advertir sobre el impacto que puede
tener una inflación sin control golpeando con mayor
rigor a “los pobres”.
En al menos cinco oportunidades, el gerente del
banco central mencionó que le inquietan los efectos
de la inflación en los salarios. De untado, las
mayores expectativas de inflación, influyen en la
fijación del mínimo. Por otra parte, el
encarecimiento de bienes y servicios básicos como
alimentos, combustibles y servicios públicos les
resta poder adquisitivo a los trabajadores de
ingresos medios y bajos.
La exposición también sirvió para que el Banco de la
República les respondiera a los críticos de la
política monetaria. Uribe afirmó que a esos críticos
(el Ministro de Agricultura, entre otros), se les
olvida que la firmeza de la política de tasas si
puede evitar que el resto de los sectores económicos
se contagien de altos precios”.
“Las decisiones de la junta directiva del Banco de
la República pueden ser impopulares, pero
necesarias”, afirmó José Darío Uribe, al justificar
el alza en las tasas de interés que viene aplicando
desde abril de 2006, para moderar el consumo y el
endeudamiento de los hogares.
Reducen estimación déficit cuenta corriente en
2008
El Banco de la República redujo su proyección del
déficit en la cuenta corriente de la balanza de
pagos para 2008 a 2,3 por ciento del Producto
Interno Bruto (PIB), frente a una estimación previa
de cuatro por ciento. La reducción se debe a que se
prevé que se mantendrán elevados los precios
internacionales de las materias primas que exporta
Colombia, lo cual impulsará la balanza comercial del
país.
"De acuerdo con los analistas externos, los precios
internacionales de los principales productos de
exportación continuarían siendo favorables, e
incluso más altos que el año pasado", explicó Emisor
en un informe. Según la nueva proyección, el déficit
en cuenta corriente de la balanza de pagos alcanzará
5.041 millones de dólares este año, frente a 5.862
millones de dólares de 2007 (3,4 por ciento del
PIB).
LA REPUBLICA
www.larepublica.com.co
|