|
La
medida, que busca solucionar el paro de pequeños
camioneros, obliga a importadores y productores
nacionales a chatarrizar un vehículo viejo por cada
nuevo que intenten ingresar al mercado.
De no hacerlo,
tendrán que pagar un póliza, que no solamente fue incrementada en su
valor, sino a la que se redujo el plazo de vencimiento.
Según los
importadores, los concesionarios y la Federación Nacional de
Comerciantes (Fenalco), el decreto frena por completo la renovación
del parque automotor de carga, ya que la medida incluye no solamente
a los autos con destino al servicio público sino a los particulares.
En efecto, la decisión del Ministerio de Transporte extiende la
restricción a los vehículos particulares.
En comunicación enviada por Guillermo Botero, presidente de Fenalco,
a la Presidencia de la República, el dirigente gremial asegura que
con la modificación del valor asegurado y el plazo de las pólizas,
"simplemente se hizo inviable la posibilidad de que estas tengan
algún efecto, ya que indefectiblemente están condenadas a
siniestrarse".
De acuerdo con lo planteado por Fenalco, sería mejor que de una vez
exigieran que ese dinero se le entregara al Ministerio de
Transporte, a cambio de imponer un nuevo trámite, el de las pólizas
y el pago a las aseguradoras.
Los importadores y comercializadores de vehículos de carga sostienen
que el país ha venido perdiendo aceleradamente competitividad, al
bajar del puesto 34 en el 2004 al 41 en el 2008, en el escalafón
mundial entre 55 naciones, en buena medida, como consecuencia de las
limitaciones en el transporte.
Reglas de juego estables
El presidente de los comerciantes le recuerda al Gobierno que el
decreto no contempló ningún plazo de transición para los
ensambladores y productores que ya tenían un inventario disponible,
a fin de que pudieran venderlo, y no causarles un grave perjuicio.
"Por lo menos pedimos que se excluyan de la obligación de
chatarrizar, a las mulas de arrastre conocidas como minimulas". La
carta de Fanalco advierte que esta medida, sin duda alguna, está
atentando gravemente y en forma directa contra la competitividad del
país "y más grave aún, contra la inversión extranjera".
Uno de los principales interrogantes se presenta con la empresa
japonesa Hino, que tiene planeado montar una planta ensambladora de
camiones y vehículos de carga en el país, pero que ahora se enfrenta
a estas restricciones en el acceso al mercado.
"Para los inversionistas internacionales (como por ejemplo Hino que
está construyendo fábrica de camiones en Colombia, y otras, que
tienen inventarios de vehículos muy cuantiosos), este tipo de
actuaciones por parte de un gobierno que supuestamente está
interesado en atraer inversión extranjera es muy preocupante, y no
contribuye a crear un clima de confianza", afirman los empresarios.
Advierten que esta medida lo que hizo fue encarecer los camiones
viejos y cerrar las puertas a los nuevos. "No es una política seria
de chatarrización porque no define la vida útil para los camiones ni
ofrece incentivos financieros, para la renovación de la flota
circulante".
Los importadores sostienen que su principal problema es que el
Gobierno les cambió las reglas de juego en forma intempestiva y a
mitad de camino.Alertan además sobre la forma como se está premiando
la obsolescencia del transporte de carga en el país, cuya situación
ya afecta al 70 por ciento de los autos de este tipo, lo que afecta
la competitividad.
En opinión de los empresarios, tener vehículos de cargas cada vez
más viejos, implica aumentar los costos de los fletes, con efectos
negativos adicionales en la tarea de hacerle frente a la competencia
desatada en el mercado internacional de productos.
Asecarga pide reglamentar las normas
Por su parte, el presidente de la Asociación de Empresas
Transportadoras de carga (Asecarga), Jairo Herrera, dijo que la
medida del Gobierno es sana, pero que es necesario reglamentarla, de
tal manera que haga obligatoria la chatarrización de los vehículos
de modelos anteriores a 1970.
También es indispensable crear líneas de crédito con bajos intereses
que les permita a los pequeños transportadores sacar del mercado sus
autos viejos para reemplazarlos por otros. "Si no quieren seguir en
el negocio, es necesario reconocerles un dinero adicional, de tal
manera que su retiro sea digno", dijo Herrera
Fuente: Portafolio
|